
Una vez más en la ciudad de los eventos quiso saberse de algo complejo, profundo e intenso, un tanto sombrío, desagradable, si, por que no decirlo que fuera espantoso, pero no bastaría hacer una explicación sino había que explicar con mayor detalle.
Presentaronse entonces varios estudiosos hablando de terribles desgracias; el banquero y el economista presentaron historias de conflictos; los financieros de la planificación e incompetencia en las inversiones, de la falta de estudio, de las perdidas y caos.
Otros prefirieron decir que las grandes enfermedades son los dolores de la humanidad. ¿Quién puede decir que está a salvo de esto? ¿Quién no se ha enfermado alguna vez y se ha sentido miserable? ¿ Quién no ha perdido un amigo o un familiar?
Así se escucharon muchas historias pero luego se escucho algo tan fuerte y a la vez tan común; podemos decir una circunstancia en la vida impredecible quizás, que deja al margen la ilusión y la esperanza.
Y se presentó alguien que dijo estas palabras:
- Es cierto que son insondables los dolores del hombre, en su caminar por la tierra, que no se quieren, ponderar o humillar o ni siquiera compartir, pero quiero advertir que hay una trampa, un peligro una oscuridad que acecha y que seguro a muchos ha sucedido. Lo puedo definir como un morir, pues al final un vivir con las finanzas que suben y bajan y para esta fluctuacion hay medicina y descanso en el cementerio. Pero ¿qué hay para curar un corazón que se ha hecho pedazos? ¿Cómo se puede pegar y que quede igual como si no hubiera pasado nada? A un corazón sensible si el cristal lo hiere sangra, mas algún día cicatrizara. Si me quemas marcaras mi cuerpo pero si haces pedazos mi corazón no se como podrá curarse el dolor. El desamor corta el aliento, confunde la razón y las fuerzas abandonaran, el animo desaparecerá y la gran montaña de la vida se hace frágil como un puñado de arena, luego viene el viento y lo desaparecerá. Y yo ya no puedo sonreir, vengo a ser nada, porque nadie amo mi corazón.-
Y esta presentacion fue reconocida como el gran dolor y la tragedia supremas, de aquel corazón que nadie amo.
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